HAITI… Y… LA IGLESIA

Su catedral católica era prácticamente el símbolo y banderín de enganche con la sociedad y con Dios. Una   jugada de ese Dios Saturno decidió engullirse de un solo bocado a sus hijos y sus pertenencias… ¡Total todo le pertenecía!… Si así tratas, oh Dios, a tus hijos queridos…. Qué no harás con los hijos de puta.

No se deslindar tranquilamente el asco, la repugnancia, la vomitona y mandarlos (presuntamente) a tomar por el culo, de una puñetera vez, a todos los obispos y sus inmediatos meapilas, carecen de sensibilidad moral y catadura humana, como lo han demostrado ante la tragedia de Haiti… Haiti, un pueblo más ( y para mas INRI católico) de la inmensa y asqueada catolicidad…Un  pueblo entero se desangra, sufre las consecuencias de un “destino” cruel que, desde su nacimiento,  ha soportado todo tipo de vejaciones, desastres humanos, ruinas económicas y pillajes políticos. Un pueblo que se refugiaba en su único bunker reconfortante, apaciguador y del cual se sentía muy orgulloso: LA SANtA MADRE IGLESIA CATOLICA.

Su catedral católica era prácticamente el símbolo y banderín de enganche con la sociedad y con Dios. Una   jugada de ese Dios Saturno decidió engullirse de un solo bocado a sus hijos y sus pertenencias… ¡Total todo le pertenecía!… Si así tratas, oh Dios, a tus hijos queridos…. Qué no harás con los hijos de puta.

Queridos haitianos os han explicado muy mal la idea de Dios. Os han contado el cuento de caperucita roja, de las mil y una noche, de cenicienta…. ¡Como no sabéis leer, os la han clavado al bies, no sois vosotros los culpables…!

El recién nombrado obispo de San Sebastián (España) os ha tomado el pelo, él no lo tiene. Supongo que al leer parte de sus declaraciones os habrán entrado ganas de darle una patada en los cojones (me ha salido hasta un pareado…) Decía en una entrevista: … “los veo contentos, cantan, bailan por las calles…, peor pecado que el de Haiti es el nuestro de soberbia…”  ¿Qué entiende este señor por pecado?… Que se joda…, no se lo voy a explicar que para eso es obispo.

Cuentan que ante la macabra visión de un niño que los nazis estaban ahorcando alguien preguntó: “Dios dónde estás?, a lo que el condenado de fila respondió: “Dios es el ahorcado?… ¿Entienden divinos soberbios e iracundos encolerizados eclesiásticos?… Pues…. AMEN.

Miro por el pequeño retrovisor y contemplo con satisfacción a esas personas e instituciones que, cumpliendo con su obligación, ayudan a los desgraciados. Son pequeños botones de insignificantes muestras… Pero algo es algo. La Iglesia no aparece, como en el poema de Alberdí, se “equivocó”. Creyó que Haití necesitaba “padrenuestros”, pero lo que necesitaba era un buen “cocido” y dinero para reconstruirs 

Enrique Pérez Amez

RESACA ECLESIAL…

… El oficiante (Padre Escrivá, o sus secuaces, en este caso) repiten hasta la saciedad algo que ni ellos mismos entienden, pero que es muy convincente: “corcobellu,  vente al cestu que el zalabardu ya está prestu”…este rito parafernal se repite en tertulias, cursos de retiros, invitación a diversos actos… Se me antoja este santo, metido a sobaquillo, como la síntesis perfecta del producto enfermizo de las mentes retorcidas de Hitler, Musolini, Franco…

 

Sentía dos necesidades, dos monos que acuciaban mi mente y mi cuerpo: una la de pisar nieve y pasarme mucho tiempo contemplando las campos, las ciudades cubiertas por el manto blanco; de una manera bobalicona –como Platero contemplaba los campos de Moguer-; creciendo para adentro; con la mente en blanco; olvidándome por unos instantes de las gilipolleces que, según los obispos nos quiere comunicar el Espíritu Santo. A la divina Paloma uno está dispuesto a perdonárselo casi todo pues ya está muy mayor y dejarla que disfrute de la faena cornúpeta que le endilgó a S. José… A todos cuantos quieran oirle les seguirá relatando:… pues había una “mujer,” mu guapa, mu guapa,  que estaba casada con un buen hombre llamado José, de oficio carpintero, de pocas luces,  muy crédulo. Rascándome las plumas del ala izquierda, dije para mis adentros: a esa moza me la tengo que beneficiar y llevarla al huerto…, cosa que así aconteció.

El segundo mono, de que hablaba al comienzo del escrito, sigue siendo la añoranza de mi tierra: “el páramo leonés”. Alguien lo definía como  “campos vacíos de obstáculos”. Deseo crecer para dentro fertilizado por la blanca, refrescante y fructífera nieve; sin que nada ni nadie impida mi visión interrumpiendo los campos vacíos de obstáculos. Adios definitivo a las mamarrachadas ridículas y cansinas que día tras día cacarean los obispos. Corte de mangas concluyente y un tanto resabiado a las paparruchadas huecas, mal sonantes y ofensivas salidas del caletre vacío de ideas y rebosante de un increíble cogorzón ególatra como el del Sr. Marqués de Peralta o “satín” Escrivá de Balaguer. Cuentan, las lenguas de doble filio, que era un hombre de mediana estatura, complexión débil y expresión ingenua que, situado fuera de aquel ambiente fanático, se hubiese visto desposeído del carisma que el entusiasmo y la devoción de los presentes le otorgaba. Medio mariconcete – con perdón para los que de verdad han salido del armario-.

Sus mentiras como puños y sus puestas en escena me recuerdan mucho a la inocentada que, por Asturias, se pretende dar a las buenas gentes: EL CORCOBELLU: es el reclamo para llevar con nocturnidad, engaño, alevosía y mala leche a ingenuos de quienes se pretende sacar algún provecho. El oficiante (Padre Escrivá, o sus secuaces, en este caso) repiten hasta la saciedad algo que ni ellos mismos entienden, pero que es muy convincente: “corcobellu,  vente al cestu que el zalabardu ya está prestu”…este rito parafernal se repite en tertulias, cursos de retiros, invitación a diversos actos… Se me antoja este santo, metido a sobaquillo, como la síntesis perfecta del producto enfermizo de las mentes retorcidas de Hitler, Musolini, Franco…

Después de tanta dualidad, sí pero no; tanta mentira pretendidamente envuelta en seudo verdades, necesito hacer una pequeña reflexión  sobre la  unidad, sobre la síntesis que Dios y Jesús de Nazaret  realizan en el hombre.

Superado o trascendido el modelo dualista, todo empieza a encajar, a percibirse en un modo nuevo, no-dual, en el que nada está separado de nada. Si nos ceñimos a nuestro tema, significa reconocer que lo divino y lo humano no constituyen dos realidades antagónicas, sino expresiones distintas de la Realidad única. O si se prefiere –el que se nos queda siempre y necesariamente corto es el lenguaje-, lo que existe es Dios expresándose en lo mundano, pero sin ninguna dualidad; es decir, no “pensando” a un Dios que “se expresa” en “lo mundano”. No; es algo infinitamente más sutil y misterioso, que no podemos expresar sino a través de la negación: Dios y el mundo son no-dos.

         ¿Y Jesús? Tan divino como humano: o tan divino precisamente por tan humano; y a la inversa. Por decirlo con una expresión de J. Sulivan, “Jesús es lo que acontece cuando Dios habla sin obstáculos en un hombre”.

Una última petición a obispos y opusimos: déjennos de una vez por todas de tanto querer llevarnos al  CORCOBELLU;… ya somos mayorcitos… ah, y póngase un bozal.

Enrique Pérez Amez.   

LOS DESAPARECIDOS DE LA IGLESIA…

… Una vez más –para no perder la costumbre-ha dejado sólo a Jesús en el monte de quienes, quizás por ser fieles al Jesús del evangelio, han tenido que abandonar el seudo evangelio de la Iglesia…

Ya ves Zaqueo en un “pis pas” se han ido las fiestas navideñas de 2009/2010. De buena gana te invitaría a recordar un poco lo que han significado para los dos. Pero no sé si vale la pena. No ha sido lo peor el empacho de turrones, comidas especiales, bebidas espumosas y reencuentro con amigos que únicamente por estas fechas uno se siente en la obligación de ponerles unas letras. El empacho peor, menos digerible y que te deja un irremediable mal sabor de boca y el alma entre congelada y calenturienta por la fiebre que me han producido, una vez más, los cada vez menos entrañables y más detestables obispotes. El sindicato que vela por los intereses de los “quereres divinos” se hace infumable. En lugar de luz proyectan sobre el caminar del hombre tinieblas; más que allanar caminos no cejan en su empeño de sembrarlos de socavones: su sal se ha vuelto insípida; a base de “braguetazos”, “excomuniones” y otras lindezas han ido incrementando el sindicato, también creado por ellos, de los del “me-cagüen”. En fin ellos sabrán lo que hacen…, Dios desde luego no entiende nada y los ha abandonado definitivamente a su suerte.

Para poner un poco de sosiego en el alma, Zaqueo, te invito a escuchar el “ubi caritas” cantado por los monjes del monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos. El canto gregoriano me produce un gozo interior y una paz indescriptible. Me dan ganas de gritar con el apóstol Pedro: … ¡qué bien estamos aquí!. Vamos a hacer tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías… Pedro no sabía lo que decía” (Lc. 9,33). Estoy de acuerdo con el evangelista Lucas: “Pedro  no sabía lo que decía”. No podía barruntar lo que llegaría a ser la Iglesia de la que él estaba  destinado a ser “piedra angular”. En esas palabras la Iglesia de los mandamases ha encontrado una excusa perfecta para la “especulación urbanística”: para la construcción de grandes templos y majestuosas catedrales. ¡Qué bien se está aquí!: la Iglesia se siente como pez en el agua en el ambiente de obnubilación, placidez, prestigio a veces postizo y a veces alquilado, veneración, aplausos de clá histérica e incondicional, parafernalia de palios e hisopos mezclados con halagos de incorregibles meapilas.

En ese lugar en el que Pedro quiso empezar el negocio de las casas rurales, olvidándose de cuanto les rodeaba, la Iglesia se siente a gusto, profetiza, dogmatiza, se ensaña imponiendo pesadas cargas a sus fieles, pisoteando su dignidad en nombre de Dios… La Iglesia sueña con imperios a conquistar a golpe de espada y predicación déspota, por la sumisión descerebrada, por los dogmas que impiden ver otras altiplanicies donde poder plantar distintas tiendas que den cobijo a variedad de razas, de pensamientos, de culturas, de sensaciones y sensibilidades… y por qué no también de intereses.

“Mientras estaba hablando –sigue relatando Lucas, 9,34-36- vino una nube y los cubrió; y se asustaron al entrar en la nube, de la nube salió una voz que decía: éste es mi Hijo elegido, escuchadlo. Mientras sonaba la voz Jesús se quedó solo…”

El relato no puede ser más esperanzador a la vez que esclarecedor. Gran parte de la Jerarquía, incluyendo a algunos de los pocos curillas que aún les son fieles, únicamente han entendido perfectamente el “qué bien se está aquí”. Pretenden tomar medidas para que así siga siendo durante mucho tiempo más… ¡así les va!. Han olvidado, no quieren saber nada –a las pruebas me  remito-  del “escuchadlo”… Y como no podía ser por menos a Jesús  le han dejado sólo.

Sólos, abandonados, olvidados y perseguidos ha dejado la Iglesia católica a quienes o bien por vergüenza torera o bien por que se han sentido defraudados, hay quienes simplemente porque les ha dado la gana han abandonado la estructura macabra y enmohecida con que la Iglesia les oprimió, estrujó y manoseó. Nada menos que unos treinta y cinco mil sacerdotes y religiosos le han dicho hasta luego Lucas en España.

A la luz de las enseñanzas del magisterio eclesiástico el evangelio no ha sido, para quienes nos hemos ido, apoyo y liberación, sino oscuridad, desprotección y marginación. Los santos inquisidores de todos los tiempos han aplicado implacablemente, al pié de la letra y con todo rigor el canon 702 que hablando de los sacerdotes y religiosos secularizados dice: “no tienen derecho a reclamar nada del instituto religioso por cualquier tipo de prestación realizado en él”. Con este canon la Iglesia se ha desentendido de proclamar la “buena noticia”. Una vez más –para no perder la costumbre-ha dejado sólo a Jesús en el monte de quienes, quizás por ser fieles al Jesús del evangelio, han tenido que abandonar el seudo evangelio de la Iglesia.

                                                                                                                                                   

 

 

 

 

 

Enrique Pérez Amez.

 

¿SE EQUIVOCÓ LA PALOMA…?

… Elegir la fecha del nacimiento de Cristo no sucedió hasta el siglo IV, a cargo del emperador Constantino y el papa Liberio para cristianizar y proscribir toda fiesta pagana, entre ellas el muy popular y difundido culto a Mitra, que también nació de una virgen en una cueva un 25 de diciembre … 

 Las primeras referencias vagas y breves son de Tácito y Plinio en el siglo II y no hablan de Jesús sino de Cristo, cuya leyenda ya estaba en marcha.
Según Lucas nació el 6-7 d.C. y según Mateo el 4 a.C.,¡menos mal que sólo fueron dos los biógrafos canónicos de la infancia de Jesús y uno sólo el Espíritu que les inspiró!. A juicio de la mayoría de los expertos nació entre el 9 y el 5 a.C. en Nazaret y fue ejecutado entre el 30 y el 36 d.C. Por tanto vivió de 41 a 45 años y no murió con 33. Se sabe también que pasó mucho tiempo con Juan el Bautista, hasta el extremo de ser tomado como discípulo suyo. Ni durante su nacimiento, pretendidamente prodigioso, ni durante el resto de su vida ocurrió nada tan notable como para que mereciese ser registrado en una crónica, ya fuese ésta romana, judía, cristiana o pagana, y sólo llamó Jesús la atención mucho después de su muerte, cuando se elaboró la versión mitificada de su vida.
… Elegir la fecha del nacimiento de Cristo no sucedió hasta el siglo IV, a cargo del emperador Constantino y el papa Liberio para cristianizar y proscribir toda fiesta pagana, entre ellas el muy popular y difundido culto a Mitra, que también nació de una virgen en una cueva un 25 de diciembre (como Baco o Dionisos); fue adorado por pastores y magos, fue perseguido, hizo milagros, fue muerto y resucitó al tercer día… y donde el rito central era la eucaristía con fórmulas idénticas a las que acabaría adoptando la Iglesia cristiana.
Al situar la Iglesia la Navidad en el solsticio de invierno también lo hizo coincidir con antiquísimas prácticas religiosas solares. A este culto al Sol, al que siempre se le ha relacionado con el padre, la autoridad y el principio generador masculino ya se habían apuntado entre otros Mitra, Horus, Adonis, Dionisos o Krisna, siendo éstos la antropomorfización del Sol y convirtiéndose más tarde en salvadores.

Esto de los dogmas parece más bien el truco del almendruco: “velis, nolis”, “quieras o no” estás obligado a creer  lo que a alguno o algunos en un momento determinado les interesa. El creyente está para eso… para creer y si no… palo y tente tieso. No preguntes quién tiró la primera piedra y dijo “mariquita el último”. Ese será condenado por hereje. Se atrevió a pensar sobre lo que le daban pensado. Tú calla, acepta y en caso de duda: relájate, disfruta y comunica a los demás la bondad y comodidad del hallazgo.

Por lo menos conozco tres o cuatro lugares donde el Espíritu Santo  ha dejado como testimonio de su presencia alguna pluma. Tampoco fueron ajenas a las antiguas culturas las escurripandas nocturnas del Angelical Espíritu para desahogar sus instintos y hacer de las suyas… ¡no sé qué pensaría de la trinitaria Paloma el bueno de San José…! Ahora entiendo por qué el primer día que salió de caza se desquitara matando una paloma. 

El misterio de la Santísima Trinidad también vino de Oriente. Si repasamos la historia de las religiones precristianas, veremos que en casi todas ellas era absolutamente corriente la idea de la trinidad divina, como en Egipto con Osiris, Isis y Horus; en la India con Brahma, Vishnú y Shiva…

Lo mismo ocurre con la aparición de estrellas u otras señales celestes que anunciaban la calidad sobrenatural del recién nacido. Eso mismo sucedió en los nacimientos de Buda, Krisna, el rey Mitríades, Julio César, Eneas,…  El único relato bíblico que habla de ello, el del fantasioso Mateo, utilizó esta decoración para autentificar el nacimiento del Mesías.
La tradición de animales adoradores y/o auxiliadores aparecen también en culturas anteriores al cristianismo, como en Rómulo y Remo, Tchu-Mong, Tong-Ming o Heu-Tsi.
La leyenda de Herodes mandando asesinar a todos los niños en Belén, también fue extraída de los nacimientos de Krisna, Moisés, Abraham o el emperador romano Augusto. Todo ello basado en el acontecimiento  previo de cuando Zeus quiso matar a su hijo Cronos, que luego le destronaría.
 Respecto a las apariciones de Jesús después de muerto, cada uno cuenta una cosa… Sencillamente parecen más bien fruto de la leyenda urbana o de la imaginación febril de alguien empeñado en demostrar un hecho previamente elaborado e indemostrable.

Tantas contradicciones y relatos que transcienden lo puramente humano en un suceso tan importante sólo pueden deberse a una pura invención destinada a servir de base a una nueva religión y como sustitución de  antiguos mitos paganos que circulaban ya por un pueblo; tan sólo hacía falta “bendecirlos” –cristianizarlos- para que fuesen asumidos  por un pueblo ignorante y temeroso. Conforme a estos mitos se construyen las leyendas que posteriormente se va desarrollando con ritos que las acomodan a los distintos tiempos.
Enrique Pérez Amez.

NAVIDAD… DULCE NAVIDAD…

Hasta aquí el relato que del evento nos hace el guardia civil; levanta acta del mismo y lo envía convenientemente documentado al cuartelillo más próximo. El bueno del guardia civil nos cuenta lo que vio y oyó. ¿No será más creíble esta versión que la que del mismo acontecimiento nos narran los Rouco y Martínez Camino de turno? Ellos no vieron, ni vivieron los acontecimientos, ni creen en ellos…

Hace aproximadamente cien mil años el hombre, terco él, barrunta la presencia de Dios y sigue sus pistas, las huellas que en la naturaleza ha dejado y… un buen día, de repente… “zás, va y se da de morros con Él”. No estaba donde le habían dicho, ni había portales de Belén, ni pastores bondadosos, ni seráficos ángeles que pregonan la buena noticia, ni Rey sanguinario y matón…, ni Virgen recién parida a la que había que alimentar con caldo de gallina…,ni nada de nada… En el juego del escondite únicamente los limpios de corazón podran descubrirle. De sopetón se dieron cuenta que el “río estaba allí” y no necesitaban ayuda de nadie para calmar su sed… La Iglesia, miope ella, aún no se ha enterado y sigue porteando un agua contaminada que ya nadie quiere beber.

Así, entre la terquedad del hombre en la búsqueda de la divinidad, y el insolente y desaforado afán de lucro y poder de la Iglesia, nace la Navidad. Este acontecimiento, como todo aquello que la Iglesia toca, lo convierte en beneficio propio, en trapicheo, mentira, dogma absurdo e insostenible. Por otro lado el hombre necesita “crear sus propias creencias.” El fiel se ha convertido en una especie de “animal rumiante” que precisa darle vueltas y más vueltas a la bola alimenticia hasta hacerla digerible. Así surgen, se desarrollan y toman cuerpo social las distintas creencias. Por eso arraigan de tal manera que el tozudo creyente no dudará en morir y sobre todo matar por ellas.

Al margen de la contribución que el ingenio y la imaginación del hombre corriente ha aportado a la Navidad, poco más sabemos de ella. Los evangelios, con una par de pinceladas diluidas y poco creíbles, despachan el nacimiento y juventud de Jesús de Nazaret. Lo que a lo largo de dos mil años la Iglesia nos ha contado sobre la Navidad, los misterios con que la ha rodeado, los dogmas con los que la ha arropado y los ritos fastuosos con que pretende venderla son puro camuflaje.

Tiene tanta credibilidad como la narración que nos hace un humorista, que fue testigo privilegiado del hecho y que, como guardia civil, le tocó cubrir el servicio del nacimiento de Jesús de Nazaret. Su relato, lo mismo que el que nos cuenta la Iglesia, puede ser verídico o no. Si esta versión se transmite de generación en generación y se arropa con ínfulas intelectuales, dogmas impuestos a la fuerza y se repite año tras año con machacona insistencia, terminaremos por creer que en Belén, y para escoltar al Niño, estuvo destinado un guardia civil.

Otro modo de ver la Navidad:

Esta es la historia apócrifa que nos dejó por escrito el miembro de la benemérita… Yo he tenido unas cuatro o cinco mil vidas anteriores… Quiero compartir una de estas vidas con ustedes… En la época de Jesucristo yo estudié en la carpintería con Dios la FP-1 y FP-2. En la clase sólo estábamos tres personas: Yo, Dios y Aída (la de gran hermano)… Pronto, al terminar los estudios, me di cuenta que lo mío no era la garlopa. Así que mi vida transcurrió por otros cauces e hice oposiciones al benemérito cuerpo de la guardia civil.

Dios también era de Cádiz, por lo tanto no hizo el mundo en siete días pues tres estuvo de baja y otros tres los pidió libres por asuntos personales; y Jesucristo… de Cádiz también… treinta y tres años parado, viviendo con los padres…, la carpintería cerrada… Eso sí, Dios era muy buena gente, se llevaba bien con todo el mundo: con Adán, con Eva, ¡era todo lo que había!

 Fui Guardia Civil destinado en Belén. La gente no se lo cree; yo comencé a creérmelo cuando vi la orden con el destino. El informe detallaba lo que allí me encontraría y que paso a relatar: una burra cargada de chocolate; María, María; beben y beben y vuelven a beber; y para colmo blanca Navidad… ¿cómo han podido tardar tanto en mandar aquí un guardia civil? Pensé ingenuamente al mismo tiempo que, en posición de firmes, aceptaba mi próximo destino.

Comencé a currar desde el primer día siguiendo a una burra cargada de chocolate rín, rín…, el chocolatero también fumaba siendo el encargado de tocar el timbrecito de marras. Después vino el beben y beben… en el río, (pensé aquí es donde hacen el botellón)… Me llega un chivatazo: “todo se está cociendo en el portal de Belén”… Me fui para allá corriendo vestido de guardia civil: uniforme, tricornio, pistola reglamentaria, palito con luz; pego el oído a la puerta y oigo: “María, María ven acá corriendo que el chocolatito se lo están comiendo”… Saco el arma reglamentaria, doy una patada a la puerta y grito: quietos todo el mundo; para intimidar pegué dos tiros al aire; con el primero maté al Arcángel S. Gabriel que no había visto y como consecuencia del segundo tiro cae  a mis pies una paloma mal herida… No sé por qué motivo S. José se vino hacia mí y me dio un abrazo. Un pastor con cara de haber dormido poco y con cierto parecido a Rouco me dio que sospechar, dije para mis adentros: ése ha sido quien se ha comido el chocolate; lo cogí por el zurrón, lo saqué para fuera, le día una escupidera y lo puse en plan caganet dejándole bien claro: “hasta que no sueltes el alijo, ni te muevas de ahí”. De repente me vuelvo a fijar en un tío con barbas, voy hacia él y le pregunto: “¿tú eres Dios?”, no, me responde, soy S. José… Rascándome la cabeza pensé: qué lío…, un niño con dos padres, una madre virgen… ¡Dios aquí está colocado todo el  mundo! Escuché que querían matar al niño: “pastores venid, pastores llegad, “a dorar” al niño que ha nacido ya…”  Nuevamente, con cara de Rouco Varela,  saco la pistola, me dirijo al grupo de amotinados y les espeto: “el que tenga huevos para meter al niño en el horno que dé un paso al frente”… Hasta que me di cuenta que en Belén iba todo el mundo fumado, se pasaban el día cantando: “olé, olé Holanda, Holanda ya se ve… ¡Hacia donde estarán mirando estos cabrones…!

Hasta aquí el relato que del evento nos hace el guardia civil. Levanta acta del mismo y lo envía convenientemente documentado al cuartelillo más próximo. El bueno del guardia civil nos cuenta lo que vio y oyó. ¿No será más creíble esta versión que la que del mismo acontecimiento nos narran los Rouco y Martínez Camino de turno? Ellos no vieron, ni vivieron los acontecimientos, ni creen en ellos…

                                                              Enrique Pérez Amez.    

TAMBIEN PARA LOS OBISPOS ES NAVIDAD…

Sólo deseo que los “monseñores de nadie”, pues nadie los tiene ni como suyos (próximos), ni como señores (esta es una palabra inadecuada para definir las cabezas de chorlitos untadas con aceite)…, sólo deseo, decía, que entiendan que la Navidad significa buena noticia, hermanamiento, transparencia, sonrisa abierta, mano tendida y sobretodo abrazo definitivo entre el hombre y Dios. ¿Para qué queremos representantes espurios y mangoneantes de lo divino?

A la vista de todo el “pifostio” que la Iglesia está montando (hasta en las sopas nos encontramos con sus noticias, nombramientos, declaraciones y desaguisados de toda índole…) se diría que ya estamos cerca de la Navidad. Digo yo que algo tendrán que ver estos señores vestidos de raro con tal evento pues de él parten para contarnos su milonga particular, vivir como a quien pretenden representar y tratar de meter a todo el mundo por una vereda (camino) que conduce a cualquier sitio menos a Belén.

Ha caído en mi poder una carta abierta dirigida al nuevo Obispo de San Sebastián y no puedo por menos de hacerla extensible a todos los Obispos de España como felicitación navideña. A ver si aprenden algo; aunque lo dudo. La carta está llena de exquisiteces y escrita con cariño, cortesía y buenas maneras. Así es difícil que los Obispos entiendan algo.

Dicho sea de paso, me identifico plenamente con lo que en ella se dice aunque no en cómo se dice. Es sólida en argumentos teológicos, no hurta la verdad histórica ni se deja llevar por el qué dirán, sin temor a represalias venideras.

Sólo deseo que los “monseñores de nadie”, pues nadie los tiene ni como suyos (próximos), ni como señores (esta es una palabra inadecuada para definir las cabezas de chorlitos untadas con aceite)…, sólo deseo, decía, que entiendan que la Navidad significa buena noticia, hermanamiento, transparencia, sonrisa abierta, mano tendida y sobretodo abrazo definitivo entre el hombre y Dios. ¿Para qué queremos representantes espurios y mangoneantes de lo divino?Carta de Joxe Arregi a “Monseñor” Munilla.

Hemen duzue Joxe Arregik Jose Ignacio Munillari bidali dion guttuna,   Atriok zabaldu du guttuna.

A Monseñor Munilla

03-Diciembre-2009    José Arregi

Estimado José Ignacio Munilla, estimado Monseñor:
No sé si hago bien llamándole así, “Monseñor”, pues Jesús nos prohibió de manera expresa y tajante llamar a nadie “señor” en esta tierra, o “padre, o “maestro”. Si me permite, preferiría llamarle simplemente “hermano”, pues así nos enseñó el mismo Jesús: “Todos vosotros sois hermanas, sois hermanos, y nadie debe estar por encima de nadie”. Son palabras de Jesús. En nombre de Jesús, permítame dirigirme a Ud. como hermano, con respeto evangélico, con libertad evangélica, con responsabilidad evangélica.
Su nombramiento como obispo –otra palabra que no es de Jesús– de esta mi diócesis de San Sebastián ha sido percibida por muchos como un abuso y una provocación. Yo también lo veo así, y quiero explicarle por qué. No pienso que sea ante todo por razones de índole personal. No, no es eso. Ud. es con toda honra hijo de su padre y de su madre, Ud. es con todo derecho hijo de la patria que le enseñaron a amar, y tiene con todo derecho las ideas teológicas que le enseñaron o que quiso aprender. Yo no le reprocho nada de ello: ¿cómo podría yo reprocharle, hermano Munilla, tener sus raíces y ser quien es? Reconozco, además, que posee una mente poderosa, y estoy seguro de que, a pesar de su rostro severo, está lleno de ternura.
Sin embargo, permítame que le diga con la misma sinceridad: su nombramiento me parece un abuso hiriente y una burda provocación. Todo nos hace pensar que su designación responde a una oscura estrategia largamente diseñada y fríamente aplicada. Todo hace pensar que de Roma vino lo que a Roma fue –sucede siempre, y esta vez quizá más–, que su nombramiento se sitúa dentro de la política vaticana de restauración de la Iglesia preconciliar, que su destino en San Sebastián ya estaba previsto cuando le nombraron obispo de Palencia hace tres años, que su candidatura ha sido impuesta sobre otras por las poderosas influencias de Mons. Rouco Varela en los dicasterios curiales y en los palacios del Vaticano, que su nombramiento es la culminación del expreso (y viejo) propósito de someter a las diócesis vascas al proyecto teológico, eclesial y político dominante del episcopado español. Sí, también ” político”: no es casualidad que todos los nombramientos episcopales de los últimos años en el Estado español se alineen con la derecha más agresiva, y no es casualidad que Ud. sea tan ferviente nacionalista español y tan visceral antinacionalista vasco. Su nombramiento me parece un abuso y una provocación.
Ud. ha sido impuesto como obispo contra el sentir ampliamente mayoritario de los cristianos de esta diócesis. La dignidad humana y eclesial ha sido doblemente lesionada. Nunca en estas diócesis, desde el Concilio Vaticano II (1962-1965), los cauces de consulta diocesana han sido tan ofensivamente excluidos y contradichos. Y todo ello con nocturnidad y alevosía, con secretismo y ocultación. ¿Dónde está aquella Iglesia de Jesús que debiera ser modelo de transparencia? “Que vuestro lenguaje sea sí cuando es sí y no cuando es no”, nos dijo también Jesús, pero vemos con dolor que la institución católica es en muchos aspectos modelo de clandestinidad y ocultismo.
Yo sé bien que Ud. no es responsable, y no es a Ud. a quien denuncio. Yo denuncio el perverso sistema eclesial que hace casi inevitable que lleguemos, una vez más, a esta situación escandalosa. Una de las raíces fundamentales del mal es el sistema vigente de elección de los obispos. Ud. sabe bien que Jesús no designó obispo alguno, que no eligió a los “12 apóstoles” para ser dirigentes de las comunidades y que de hecho no lo fueron, que la teoría según la cual los obispos son “sucesores de los apóstoles” no es de Jesús, ni de Pedro, ni de Pablo, sino de Ireneo de Lyón a finales del siglo II, y que cuando él habla de sucesión apostólica no habla solamente del obispo de Roma y que para él todos los obispos tienen la misma autoridad. Y Ud. sabe bien que los dirigentes de las comunidades eran elegidos por las propias comunidades. Ud. conoce el escueto principio formulado por San Cipriano a mediados del s. III: “ningún obispo ha de ser impuesto”. Ud. sabe que Roma no se arrogó el derecho de nombrar obispos hasta el s. XIV, y que lo hizo justamente para atajar la injerencia creciente de las nacientes monarquías europeas. Hoy carece de todo sentido. La institución eclesiástica católica es hoy la única monarquía absoluta de Europa. ¿Cómo será así hogar de humanidad, profecía de liberación, sacramento de Jesús? ¿Qué sentido tiene que el obispo de Roma tenga el poder de nombrar a los más de 5.000 obispos de los cinco continentes y que de esta manera maneje a toda la Iglesia de acuerdo a su teología particular, con su numerosa corte de nuncios y de presidentes politizados de Conferencias episcopales, en medio de intrigas curiales? ¿Llamamos a eso Iglesia de Jesús, animada por el Espíritu de Dios que libera y consuela?
Sí, ésa es mi Iglesia, pero mi Iglesia es mucho más que esa estructura que no sólo no libera, sino que oprime. Mi Iglesia es una gran comunidad de comunidades diferentes entre sí, diferentes también dentro de sí. Mi Iglesia es una multitud de hombres y mujeres de carne y hueso, hermanas y hermanos de todos los hombres y mujeres con su debilidad y su bondad. Mi Iglesia está llena de evangelio en medio de todas sus contradicciones. En esta Iglesia quiero yo ser yo también hermano, y quiero reconocer mis contradicciones y quiero dejarme conducir por el evangelio hacia el evangelio. Mi Iglesia no se considera la única Iglesia verdadera. Mi Iglesia no separa creyentes y no creyentes. Mi Iglesia no excomulga. En esta Iglesia quiero ser amigo de Jesús y de todos los que sufren y buscan. En esta Iglesia quiero ser hermano, quiero ser libre.
Hermano Munilla, permítanos ser libres en esta Iglesia, tan libres como lo fue, por ejemplo, Pablo con Pedro, o Juan con Pedro y Pablo, o Cipriano de Cartago con el obispo de Roma Esteban; tan libres como, por ejemplo, fray Antonio de Padua cuando predicaba con la bendición de San Francisco (¿ha leído Ud. sus sermones? Todas mis críticas a los obispos, en comparación con las suyas, son de merengue). Permítanos ser tan libres al menos como lo fue Ud. mismo en sus años de presbítero de esta diócesis, y nadie le excomulgó. No llegue a esta diócesis, su diócesis, con esas palabras de excomunión que le hemos oído hace bien poco. No llegue con argumentos de autoridad. Venga con el argumento de la razón, la palabra y el diálogo, pues no hay otro lugar para la verdad. Venga como hermano, y sea bienvenido. ¡Paz y bien!
José Arregi

Para orar. QUIENQUIERA QUE SEAS

Quienquiera que seas,
has entrado en esta casa donde habita el Dios que lo habita todo.
Quienquiera que seas, Él te acoge,
con tus alegrías y tus penas,
tus éxitos y tus fracasos,
tus esperanzas y tus decepciones.
¡Sé bienvenido!
Otras generaciones antes que tú han amado este lugar,
han contribuido a construirlo, a embellecerlo;
han orado en él.
Respétalo. Haz silencio.
Si eres creyente, ora.
Si buscas, reflexiona.
Si dudas, pide luz.
Si sufres, pide fuerza.
Si estás alegre, da gracias,
y ¡ojalá puedas seguir estando alegre!
En esta casa, también podrás encontrar hermanas y hermanos,
y elevar a Dios tu plegaria juntamente con ellos.
¡Que el paso por este lugar caliente tu corazón y alegre tus ojos!
Quienquiera que seas, Dios te acoge.
Acógele también tú.
(Texto escrito en la puerta de la Iglesia Sainte Catherine, Bruselas)Archivado en EpiscopadoEspiritualidad.

Enrique Pérez Amez. 

¡¡¡ ERAMOS POCOS Y… PARIO LA ABUELA !!!

No me interesa amigo tu religión. Si tienes o no tienes religión. Lo que realmente me importa es tu conducta delante de tu semejante, de tu familia, de tu trabajo, de tu comunidad, delante del mundo…

  

Llegaron, en representación del “Dios Cabreao”, entre otros, monseñores Martínez Camino, Rouco, Cañizares y un sin fin de insignificantes matarifes de lo humano y destripadores de lo divino y de un plumazo, mejor dicho de una parrafada se han cargado como mínimo al 50% de la santa madre Iglesia. Han retirado la comunión a todos los que viven en “pecado público”; “usease” de momento a los representantes y representados del pueblo español, más otro puñado de ciudadanos de a pié que sin sentirse representados por partidos de izquierdas piensan sobre el tema del aborto parecido a los primeros. Ahora sí que la hemos jodido, tía Paca, ¡¡¡ como éramos tantos, parió  la abuela ¡!!

Las Iglesias vacías, los confesonarios han quedado para madriguera de ratones y encuentro de telas de arañas; las diversas normas canónicas que todo buen cristiano estaba obligado a obedecer se las pasa el fiel/infiel por el arco de triunfo. En otros tiempos sólo disponían de arco de triunfo propio los Obispos y los Dictadores.   

Las hostias se las repartían a partes iguales los dictadores, los meapilas y aquellos a quienes el clero daba el visto bueno para ser dignos de recibir tan alto y suculento manjar. Hoy los dictadores prácticamente se han acabado, los meapilas cada vez se salpican  más los zapatos y el clero va desapareciendo como si de topillos alienígenas y facinerosos se tratara. El tema de la crisis ha llegado a la Iglesia y ésta ha decidido recortar el “reparto gratuito de hostias”. Sólo hay “Cuerpo de Cristo”, se desgañita predicando Monseñor Martínez Camino, para los buenos; los pecadores a “cascala debajo un puente”.

Para superar este mal, o buen, trago releo por enésima vez el diálogo sostenido entre el teólogo brasileño Leonardo Boff y el Dalai Lama:

- “¿Santidad, cuál es la mejor religión?”

(Esperaba que dijere: “el budismo tibetano” o las religiones orientales, mucho más antiguas que el cristianismo.)

- El Dalai Lama afirmó: “la mejor religión es la que te aproxima más a Dios, al infinito”. “Es aquella que te hace mejor”.

Y… “¿qué es la que me hace mejor? (Pregunté). El respondió: “ aquella que te hace mucho más compasivo, más sensible, más desapegado, más amoroso, más humanitario, más responsable, más ético… la religión que consiga hacer eso de ti es la mejor religión”.

No me interesa amigo tu religión. Si tienes o no tienes religión. Lo que realmente me importa es tu conducta delante de tu semejante, de tu familia, de tu trabajo, de tu comunidad, delante del mundo…

El universo es el eco de nuestras acciones y nuestros pensamientos.

Me temo mucho que los Martínez Camino y Rouco de todos los tiempos no se hayan enterado de nada. La Iglesia ha olvidado los “diez mandamientos”, supongo que el pensamiento del Dalai Lama se la repanfinfla.

 Enrique Pérez Amez. 

EL PUTI-CLUB DE LA IGLESIA…

… resulta que Su Santidad (Jesús no anduvo con títulos rimbombantes, los odiaba) se pasea por el mundo, dicen las malas enguas  que no tiene otra cosa que hacer, tratando de remendar “los rotos de las braguetas de los curas y demás prebostes”…

 Queridísima Santidad Benedicto muchos palotes… con todo el respeto del mundo y haciendo previamente todas las venias -y más… por si acaso- que marque el protocolo Vaticano… Permítame un pequeño inciso: ¿le suena un tal Jesús de Nazaret? Vivió hace muchos… muchísimos años, ilusionó a la gente, dió motivos para vivir y motivos para esperar; no utilizó palacios; la cabeza la cubría con un turbante; andaba en el coche “san Fernando: un rato a pie y otro andando”; se acercaba a la buena gente con naturalidad y todos quedaban encantados… ¡al menos eso dicen!…

Ahora resulta que Su Santidad (Jesús no anduvo con títulos rimbombantes, los odiaba) se pasea por el mundo, dicen las malas lenguas  que no tiene otra cosa que hacer, tratando de remendar “los rotos de las braguetas de los curas y demás prebostes” que se rasgaron al acercarse “lasciva e impunemente” tanto a mujeres como a niños y no con buenas intenciones. A cada sitio que va -en visita pastoral, se supone- para que no se le caiga la cara de vergüenza tiene que pedir perdón por el “pifostio” convertido en “puti-club” que la Iglesia nos señala no con anuncios luminosos y rojos mostrando mozuelas de buen ver y prietas carnes. Nos anuncian lo mismo pero disfrazados con “hábitos sagrados” los mofletudos y respanchingados cardenales, obispos y clero en general… Dígame Santo Padre: si ésto no es así ¿cómo es que se repite constantemente y en cada visita una nota de prensa que podía valer para todos sus viajes?: “el Papa pide disculpas por los abusos sexuales de sacerdotes a menores en Australia”. ¿Otra vez con lo del rayo del sol y el cristal y que si la paloma andaba un poco salida picoteando en corral ajeno?… Jodo petaca… Cuidado senil pescador que por Somalia hay piratas y la pasta para el rescate se ha esfumado entre los devaneos de grandeza de Monseñor Cañizares en Toledo y los viajes “de pa na” que su santidad se monta. Besa su anillo de pescador.

Enrique Pérez Amez.

 

SI LOS ANGELES MEAN…

las llamas de monseñorMartínez Camino amenaza a los diputados que apoyen la ley del aborto: “Los católicos que mantengan que es legítimo quitar la vida, incurrirán en herejía y, por tanto, la excomunión 

Por un caminín, caminito… comenzaba un cuento que me contaron muchas veces en mi más tierna infancia. Ya no me acuerdo qué pasaba a lo largo de aquel camino: qué monstruos o qué hadas madrinas podrían salir de su escondite para asaltar la imaginación infantil y cómo terminaba. Lo que sí sé es por dónde pretende llevarnos  el cuento que Monseñor Martínez Camino se ha sacado de la manga: para meternos en la más pura y dura edad media para encerrarnos en la caverna de la incultura y el miedo, al ambiente talibán y a la más vergonzante castración mental. Para al final “cagarla”; eso sí con mierda sacra. Monseñor Martínez Camino ¿le propongo perder su precioso tiempo en algo mucho más divertido?: sus antepasados se corrieron a gorrazos estrujando el magín y perdiendo el tiempo durante generaciones discutiendo si los “ángeles meaban” (utrum angeli mingant). Al final no aclararon nada, pero fue divertido mientras duró. Entre meada y meada, supongo, se escaparía alguna eyaculación precoz  angelical. Usted poco a poco se va ganando a pulso el sobrenombre de “bufón” de la Conferencia Episcopal; aunque no tiene gracia, causa risa.  Se me antoja, su semblante, a un vulgar y descafeinado “Fray Jerundio  de Campazas” ¿No le parece demasiado entrado en años como para jugar con los mozos de mi pueblo a “quien mee más alto es más hombre”? Pero.. no sé entre los obispos pero para el resto de los mortales no siempre el que mea más alto es más hombre. Aunque no largo comentario, sus exabruptos, más que palabras, merecen una pequeña glosa.

No lagrimee, Sr. Obispo, ni ponga cara de meapilas seráfico cuando habla escandalizado de las ingerencias del Estado en los ámbitos propios de la Iglesia, usted solito ha vuelto a intervenir en la esfera pública con amenazas dirigidas a los creyentes y a los diputados que apoyen la reforma de la ley del aborto. En su opinión, los fieles no pueden apoyar el proyecto de ley ni darle su voto pues si lo hacen “están objetivamente en pecado público y no pueden ser admitidos en la sagrada comunión”. No tiene desperdicio su razonamiento: ¡oiga, que en el cáliz se hecha un poco de vino, no una botella de güisqui¡ ¿Qué significa vivir en “pecado público”? Siguiendo al pie de la letra su perorata la Iglesia lleva siglos “viviendo en pecado público”: ¿cuántas veces ha votado a favor de las guerras, las hambrunas, los pederastas, y los “abortos de personas consagradas”…?

Eso sí, el portavoz de los obispos ha explicado que ello no supone la excomunión, que “está prevista en el Código de Derecho Canónico para quienes son cooperadores directos de un aborto realizado”. En este grupo se engloban las mujeres que se someten a la intervención, el personal sanitario e, incluso, la pareja que secunde la medida. Y ha ido todavía más allá con esto de la excomunión: “Cualquier católico que mantenga la afirmación de que es legítimo quitar la vida a un ser humano incurrirá en herejía, y por tanto, estará  excomulgado”. ¿Cómo es posible que tenga una mente tan enfermiza y retorcida  como para pensar que pueda haber alguien que en su sano juicio pretenda justificar un asesinato? Efectivamente se explica  Su Reverencia como un libro abierto. Pues sabe lo que le digo que es mejor que nos eche encima todos “esos sambenitos”: mándenos al infierno, si así le place, pero no nos joda mientras tanto. El apartarnos de la comunión con la Iglesia tiene la ventaja de que la Santa Madre dejará de propinarnos “hostias”; pero al creyente nunca le apartará del Jesús de Nazaret y de la búsqueda de la felicidad.

¿No le parece, aborrecible señor, que entre usted y los del Opus nos están manoseando demasiado la entrepierna?

Enrique Pèrez Amez.

CARTA ABIERTA AL OBISPO AUXILIAR DE OVIEDO.

incineración. 1Si el “cuerpo humano es templo de Dios”; ¿me inhumacion, 2puede explicar porqué ese olvido sistemático por los problemas del hombre y ese afán desmesurado por las riquezas y la construcción de Iglesias y Catedrales fastuosas e impúdicas?

 Querido Sr. Obispo –amigo entrañable D. Raul Berzosa- he leído en la prensa su pensamiento y cual es su postura respecto a los “muertos”, que vienen del polvo y al mismo han de volver; ¿si ésto es así qué mejor que la incineración? Efectivamente, y no porque estemos en el mes de los difuntos, habría que recordar con cariño, respeto y admiración a todos cuantos nos precedieron y dejaron su huella, no importa si pequeña o grande en nuestras vidas o en la sociedad. Su aventura pasada es nuestra singladura diaria; sus sueños, quizás a medio cumplir, posiblemente se han convertido en acicate para la lucha diaria en nuestro quehacer. Merecen, sí, todo nuestro reconocimiento. Pero de ahí a querer “manipularlos” después de muertos va un abismo.

 ¿Porqué le cuesta tanto a la Iglesia dejar que la gente se haga mayor, piense por sí misma, y tome sus propias decisiones? ¿Porqué hay que meterles a calzador la idea de que el hombre es libre para pensar y actuar? ¿A qué tienen miedo: a un incierto más allá, a una resurrección que se la pasan un poco de hurtadillas, pues no están muy convencidos de ella, a un Jesús que ustedes, y sólo ustedes, no han sabido, o lo que es el colmo del cinismo, no han “querido” mostrar las maravillas de su rostro, escamoteando la ilusionante tarea humana de imitarle?

 Sus argumentos, querido D. Raul, son pobres, no pasan la regla de tres y carecen de convicción. Dice usted: “… enterrar el cadáver en tierra porque creemos en la resurrección de la carne y porque el cuerpo humano es el templo de Dios…”… “Nosotros tenemos un gran respeto al cuerpo y por eso cuando procedemos al rito le echamos agua bendita e incienso”…

 Vamos por partes: la Iglesia nunca se ha tomado en serio lo de la resurrección de la carne más que cuando le interesaba para sus fines generalmente oscurantistas, torticeros y con rentabilidad económica; entonces, en nombre de Dios y de que lo “importante es el alma, al cuerpo le pueden dar por el lugar donde la espalda pierde su honesto nombre”, venía la “inquisición”, me da igual la que se presentaba llevando como santo y seña el terrorífico nombre de Torquemada, que la actual con sello y marchamo de un tal Escrivá de Balaguer, expulsado del marquesazgo y la nobleza a gorrazos. Esta inquisición arrasaba y arrasa con vidas y haciendas. El hipócrita lamento plañidero lo deja para adular a los cadáveres una vez que les han estrujado convenientemente en vida.

Si el “cuerpo humano es templo de Dios”; ¿me puede explicar porqué ese olvido sistemático y mirar para otro lado ante los problemas del hombre y ese afán desmesurado por las riquezas y la construcción de Iglesias y Catedrales fastuosas e impúdicas? ¡¡¡Dios, los Obispos, no se si comerán mucho en la mesa de los pobres…, donde no cabe duda que almuerzan cada día es con los ricos!!!. Bueno, miento, he visto y he sido testigo de cómo algún Obispo, rara avis, comía junto a obreros, y visitaba hospitales. Gracias Monseñor X, aquellos detalles fueron una ráfaga de luz, de aire fresco. A lo mejor… “por allí también pasó el Jesús de Nazaret”.

 Bajo precio es el que pone Usted para pagar todo el quehacer de una vida: la Iglesia se lo pidió todo y le devuelve “agua bendita e incienso”. No me haga reir. El agua de tanto estar empantanada huele más que el cadáver, sólo sirve para criar “ranas;” y el incienso ha sido sustituido por “chanel”. No olvide que la acción de desparramar agua bendita e incensar es copia, por parte de la Iglesia, de ritos paganos.

 Querido D. Raul a pesar de no poder estar de acuerdo, ni tiene por qué, le reitero mi mayor afecto y admiración.

                                                           plañideras   Enrique Pérez Amez.