EL PUTI-CLUB DE LA IGLESIA…

… resulta que Su Santidad (Jesús no anduvo con títulos rimbombantes, los odiaba) se pasea por el mundo, dicen las malas enguas  que no tiene otra cosa que hacer, tratando de remendar “los rotos de las braguetas de los curas y demás prebostes”…

 Queridísima Santidad Benedicto muchos palotes… con todo el respeto del mundo y haciendo previamente todas las venias -y más… por si acaso- que marque el protocolo Vaticano… Permítame un pequeño inciso: ¿le suena un tal Jesús de Nazaret? Vivió hace muchos… muchísimos años, ilusionó a la gente, dió motivos para vivir y motivos para esperar; no utilizó palacios; la cabeza la cubría con un turbante; andaba en el coche “san Fernando: un rato a pie y otro andando”; se acercaba a la buena gente con naturalidad y todos quedaban encantados… ¡al menos eso dicen!…

Ahora resulta que Su Santidad (Jesús no anduvo con títulos rimbombantes, los odiaba) se pasea por el mundo, dicen las malas lenguas  que no tiene otra cosa que hacer, tratando de remendar “los rotos de las braguetas de los curas y demás prebostes” que se rasgaron al acercarse “lasciva e impunemente” tanto a mujeres como a niños y no con buenas intenciones. A cada sitio que va -en visita pastoral, se supone- para que no se le caiga la cara de vergüenza tiene que pedir perdón por el “pifostio” convertido en “puti-club” que la Iglesia nos señala no con anuncios luminosos y rojos mostrando mozuelas de buen ver y prietas carnes. Nos anuncian lo mismo pero disfrazados con “hábitos sagrados” los mofletudos y respanchingados cardenales, obispos y clero en general… Dígame Santo Padre: si ésto no es así ¿cómo es que se repite constantemente y en cada visita una nota de prensa que podía valer para todos sus viajes?: “el Papa pide disculpas por los abusos sexuales de sacerdotes a menores en Australia”. ¿Otra vez con lo del rayo del sol y el cristal y que si la paloma andaba un poco salida picoteando en corral ajeno?… Jodo petaca… Cuidado senil pescador que por Somalia hay piratas y la pasta para el rescate se ha esfumado entre los devaneos de grandeza de Monseñor Cañizares en Toledo y los viajes “de pa na” que su santidad se monta. Besa su anillo de pescador.

Enrique Pérez Amez.

 

SI LOS ANGELES MEAN…

las llamas de monseñorMartínez Camino amenaza a los diputados que apoyen la ley del aborto: “Los católicos que mantengan que es legítimo quitar la vida, incurrirán en herejía y, por tanto, la excomunión 

Por un caminín, caminito… comenzaba un cuento que me contaron muchas veces en mi más tierna infancia. Ya no me acuerdo qué pasaba a lo largo de aquel camino: qué monstruos o qué hadas madrinas podrían salir de su escondite para asaltar la imaginación infantil y cómo terminaba. Lo que sí sé es por dónde pretende llevarnos  el cuento que Monseñor Martínez Camino se ha sacado de la manga: para meternos en la más pura y dura edad media para encerrarnos en la caverna de la incultura y el miedo, al ambiente talibán y a la más vergonzante castración mental. Para al final “cagarla”; eso sí con mierda sacra. Monseñor Martínez Camino ¿le propongo perder su precioso tiempo en algo mucho más divertido?: sus antepasados se corrieron a gorrazos estrujando el magín y perdiendo el tiempo durante generaciones discutiendo si los “ángeles meaban” (utrum angeli mingant). Al final no aclararon nada, pero fue divertido mientras duró. Entre meada y meada, supongo, se escaparía alguna eyaculación precoz  angelical. Usted poco a poco se va ganando a pulso el sobrenombre de “bufón” de la Conferencia Episcopal; aunque no tiene gracia, causa risa.  Se me antoja, su semblante, a un vulgar y descafeinado “Fray Jerundio  de Campazas” ¿No le parece demasiado entrado en años como para jugar con los mozos de mi pueblo a “quien mee más alto es más hombre”? Pero.. no sé entre los obispos pero para el resto de los mortales no siempre el que mea más alto es más hombre. Aunque no largo comentario, sus exabruptos, más que palabras, merecen una pequeña glosa.

No lagrimee, Sr. Obispo, ni ponga cara de meapilas seráfico cuando habla escandalizado de las ingerencias del Estado en los ámbitos propios de la Iglesia, usted solito ha vuelto a intervenir en la esfera pública con amenazas dirigidas a los creyentes y a los diputados que apoyen la reforma de la ley del aborto. En su opinión, los fieles no pueden apoyar el proyecto de ley ni darle su voto pues si lo hacen “están objetivamente en pecado público y no pueden ser admitidos en la sagrada comunión”. No tiene desperdicio su razonamiento: ¡oiga, que en el cáliz se hecha un poco de vino, no una botella de güisqui¡ ¿Qué significa vivir en “pecado público”? Siguiendo al pie de la letra su perorata la Iglesia lleva siglos “viviendo en pecado público”: ¿cuántas veces ha votado a favor de las guerras, las hambrunas, los pederastas, y los “abortos de personas consagradas”…?

Eso sí, el portavoz de los obispos ha explicado que ello no supone la excomunión, que “está prevista en el Código de Derecho Canónico para quienes son cooperadores directos de un aborto realizado”. En este grupo se engloban las mujeres que se someten a la intervención, el personal sanitario e, incluso, la pareja que secunde la medida. Y ha ido todavía más allá con esto de la excomunión: “Cualquier católico que mantenga la afirmación de que es legítimo quitar la vida a un ser humano incurrirá en herejía, y por tanto, estará  excomulgado”. ¿Cómo es posible que tenga una mente tan enfermiza y retorcida  como para pensar que pueda haber alguien que en su sano juicio pretenda justificar un asesinato? Efectivamente se explica  Su Reverencia como un libro abierto. Pues sabe lo que le digo que es mejor que nos eche encima todos “esos sambenitos”: mándenos al infierno, si así le place, pero no nos joda mientras tanto. El apartarnos de la comunión con la Iglesia tiene la ventaja de que la Santa Madre dejará de propinarnos “hostias”; pero al creyente nunca le apartará del Jesús de Nazaret y de la búsqueda de la felicidad.

¿No le parece, aborrecible señor, que entre usted y los del Opus nos están manoseando demasiado la entrepierna?

Enrique Pèrez Amez.

CARTA ABIERTA AL OBISPO AUXILIAR DE OVIEDO.

incineración. 1Si el “cuerpo humano es templo de Dios”; ¿me inhumacion, 2puede explicar porqué ese olvido sistemático por los problemas del hombre y ese afán desmesurado por las riquezas y la construcción de Iglesias y Catedrales fastuosas e impúdicas?

 Querido Sr. Obispo –amigo entrañable D. Raul Berzosa- he leído en la prensa su pensamiento y cual es su postura respecto a los “muertos”, que vienen del polvo y al mismo han de volver; ¿si ésto es así qué mejor que la incineración? Efectivamente, y no porque estemos en el mes de los difuntos, habría que recordar con cariño, respeto y admiración a todos cuantos nos precedieron y dejaron su huella, no importa si pequeña o grande en nuestras vidas o en la sociedad. Su aventura pasada es nuestra singladura diaria; sus sueños, quizás a medio cumplir, posiblemente se han convertido en acicate para la lucha diaria en nuestro quehacer. Merecen, sí, todo nuestro reconocimiento. Pero de ahí a querer “manipularlos” después de muertos va un abismo.

 ¿Porqué le cuesta tanto a la Iglesia dejar que la gente se haga mayor, piense por sí misma, y tome sus propias decisiones? ¿Porqué hay que meterles a calzador la idea de que el hombre es libre para pensar y actuar? ¿A qué tienen miedo: a un incierto más allá, a una resurrección que se la pasan un poco de hurtadillas, pues no están muy convencidos de ella, a un Jesús que ustedes, y sólo ustedes, no han sabido, o lo que es el colmo del cinismo, no han “querido” mostrar las maravillas de su rostro, escamoteando la ilusionante tarea humana de imitarle?

 Sus argumentos, querido D. Raul, son pobres, no pasan la regla de tres y carecen de convicción. Dice usted: “… enterrar el cadáver en tierra porque creemos en la resurrección de la carne y porque el cuerpo humano es el templo de Dios…”… “Nosotros tenemos un gran respeto al cuerpo y por eso cuando procedemos al rito le echamos agua bendita e incienso”…

 Vamos por partes: la Iglesia nunca se ha tomado en serio lo de la resurrección de la carne más que cuando le interesaba para sus fines generalmente oscurantistas, torticeros y con rentabilidad económica; entonces, en nombre de Dios y de que lo “importante es el alma, al cuerpo le pueden dar por el lugar donde la espalda pierde su honesto nombre”, venía la “inquisición”, me da igual la que se presentaba llevando como santo y seña el terrorífico nombre de Torquemada, que la actual con sello y marchamo de un tal Escrivá de Balaguer, expulsado del marquesazgo y la nobleza a gorrazos. Esta inquisición arrasaba y arrasa con vidas y haciendas. El hipócrita lamento plañidero lo deja para adular a los cadáveres una vez que les han estrujado convenientemente en vida.

Si el “cuerpo humano es templo de Dios”; ¿me puede explicar porqué ese olvido sistemático y mirar para otro lado ante los problemas del hombre y ese afán desmesurado por las riquezas y la construcción de Iglesias y Catedrales fastuosas e impúdicas? ¡¡¡Dios, los Obispos, no se si comerán mucho en la mesa de los pobres…, donde no cabe duda que almuerzan cada día es con los ricos!!!. Bueno, miento, he visto y he sido testigo de cómo algún Obispo, rara avis, comía junto a obreros, y visitaba hospitales. Gracias Monseñor X, aquellos detalles fueron una ráfaga de luz, de aire fresco. A lo mejor… “por allí también pasó el Jesús de Nazaret”.

 Bajo precio es el que pone Usted para pagar todo el quehacer de una vida: la Iglesia se lo pidió todo y le devuelve “agua bendita e incienso”. No me haga reir. El agua de tanto estar empantanada huele más que el cadáver, sólo sirve para criar “ranas;” y el incienso ha sido sustituido por “chanel”. No olvide que la acción de desparramar agua bendita e incensar es copia, por parte de la Iglesia, de ritos paganos.

 Querido D. Raul a pesar de no poder estar de acuerdo, ni tiene por qué, le reitero mi mayor afecto y admiración.

                                                           plañideras   Enrique Pérez Amez.       

DIA DE DIFUNTOS.

difuntos 1… “aquí se ha venido únicamente a rezar; quien no tenga fe difuntos 3está de sobra en este lugar,” farfulló con cabreo infinito el representante de lo alto en el cementerio del pueblico. Ni que decir tiene que el talibanico-presbítero asalariado era, y sigue siendo, hijo fidelísimo del Sr. Marqués de Peralta…

Llevo unos días algo triste y melancólico. Añorando tiempos pasados y rebuscando esperanzas y momentos vividos preñados de ilusiones, trabajos y un sinfín de situaciones agradables, pletóricas de alegría y sueños.

 Me viene, por lo tanto, a  la memoria un recuerdo entrañable y amistoso para todos los que se fueron. Durante al menos unos horas en el mes de noviembre –no pretendo salir al rebusco de nada ni de nadie- me dejo llevar por los acontecimientos, las emociones y el ambiente que se respira entre la buena gente de nuestros pueblos. Estos días dedicados por antonomasia al recuerdo, a la añoranza, a sacudirnos el escalofrío del alma que produce la ausencia de los seres queridos,  de los amigos que se fueron, de quienes, también, entre las calles de los pueblos o los caminos de los campos, el tiempo no ha sido capaz de borrar sus huellas, sus semblantes, sus dichos… Todos dejaron su firma particular e inimitable en el libro de nuestra pequeña historia. Siguen ahí, contemplándonos en y desde su silencio, mucho más eficaz y aleccionador que la verborrea diaria de quienes aún somos frágiles mortales. Poco a poco, las buenas gentes del pueblo se han ido acercando a los cementerios, donde cada uno se acomoda al lado de la tumba del ser querido.

El silencio, las plegarias y algún que otro suspiro se mezclan en la tarde de recogimiento del mes de noviembre. Ocurre alguna vez cuando amanece un día placentero…, se presenta el tonto descerebrado y jode el invento. Me saca de mis pensamientos una estridente, malsonante e inoportuna consigna dada por el talibán de turno y vigilante solícito y solicitado por el tintineo agridulce de la calderilla y el hisopo en ristre destinados a suplicar un nuevo responso convertido en oración privilegiada y eficaz por la fuerza de las bendiciones celestiales y el rocío del agua bendita. De repente y con sonido a restallido de tralla que se cimbrea sobre las cabezas de los fieles, de los asistentes que les importan tres pitos las bravatas del talibán y no depositan religiosamente la dádiva que preconizan nuevos responsos: “aquí se ha venido únicamente a rezar, quien no tenga fe está de sobra en ese lugar”; farfulló, con cabreo infinito, el representante de lo alto en el cementerio del pueblico. Ni que decir tiene que el talibanico-presbitero-asalariado era, y sigue siendo, hijo fidelísimo del Sr. Marqués de Peralta, loado y aplaudido por la cúpula y oros servidores del Opus Dei.

Gracias a Dios nadie le hizo caso. Cada uno siguió rebuscando en su alma el recuerdo y las sensaciones que los suyos le dejaron. A mí se me antoja que el talibanico se pasó un pelín. Amen.

                                                            difuntos 2

                                        Enrique Pérez Amez. 

                                                          

CUERPO Y SANGRE DE CRISTO…

cuerpo y sangre de Cristo 2… ¿Se le ha ocurrido a la Iglesia, o a alguna de sus queridas instituciones, procesionar las miserias humanas y los andrajos que cuelgan de los Cristos que  deambulan al pairo por nuestras calles?…

Festividad del “Corpus Cristi”. Para los cristianos más frágiles de memoria les recuerdo: calles engalanadas, olor a tomillo e hiervas frescas, balcones y ventanas adornadas para dar la bienvenida a Cristo que pasa por los   pueblos y ciudades. Viene a mi memoria, con especial cariño, el recuerdo de la procesión sacramental del Corpus Cristi en Toledo: sinfonía de colores desprendiéndose de tapices históricos, toldos que sirven como techumbre de las viejas calles impidiendo que la luz del sol penetre y haga imperceptible la otra luz, la que procede del Cristo hecho turista por unos momentos. La música brota con espontaneidad saltarina y alegre en cada rincón con sabor a viejos caballeros y leyendas urbanas que hacen también hoy presente un ayer preñado de aconteceres que ennoblecen la vetusta ciudad; y de los patios toledanos que enseñan sus maravillas ornamentales en tal ocasión. Miles de turistas que acompañan con las miradas y las cámaras de fotos más que con la fe y el corazón.

Todo un espectáculo: representación de comedia divina presidida por una figura inhiesta, ausente y pontifical llamado Cardenal Primado rodeada por sus fieles y agradecidos acólitos que atienden por el genérico nombre de canónigos. Todo parece como arañado de otro mundo para exhibirlo en una procesión circense y exposición permanente de una mercancía que se pretende vender como divina.

Es el “Corpus”, es “Cristo que pasa” diría el santo Escrivá de Balaguer. Tanto la Iglesia Católica como el fundador del Opus se han empeñado en resaltar los tintes de un día en que pasó por las calles de pueblos y ciudades, como un turista más, el Cristo de la fe.

Cristo no pase, se hace presente en todos aquellos que saborean en común el pan y brindan con su cáliz. Allí está Cristo, recubierto por una ornamentación de harapos, de drogatas, de desheredados, de gentes que acuden de todos los lugares y razas tendiendo una mano en busca de otra mano amiga, hermana, que les saque del atolladero mental o físico en que pueden estar metidos.

¿Se le ha ocurrido a la Iglesia, o a alguna de sus queridas instituciones, procesionar las miserias humanas y los andrajos que cuelgan de los Cristos que  deambulan al pairo por nuestras calles?… AMEN…

Enrique Pérez Amez.

AL VATICANO LE SALE RESPONDON EL CONDON…

El Vaticano toma medidas ante la “multiplicación de causas millonarias por abusos sexuales”  (Puede que la noticia sea verídica, puede que el Vaticano, ante el ridículo, haya dado marcha atrás. ¡¡Cosas del Espíritu Santo que hace que el viento unas veces te dé de cara y otras de culo…!!)

La prolebenedicto-diabolico de un sacerdote-papá podrá llevar su apellido y heredar sus propiedades

EL PLURAL.COM

El Vaticano estudia la posibilidad de permitir a los hijos de sacerdotes que viven en concubinato y tienen descendencia que puedan llevar el apellido del padre y heredar sus bienes personales, aunque precisa que los “bienes de beneficios eclesiásticos, propiedad de la Iglesia, seguirían en manos de ésta”.

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El Vaticano admite que hay 20.000 curas pedófilos

Según la información del diario italiano La Stampa, recogida por Efe, la Congregación para el Clero, que preside el cardenal brasileño Claudio Hummes, ha impulsado una serie de reuniones para tratar este problema, que afecta especialmente a América Latina y a países europeos como Austria.Interés económico
No significa que el Vaticano se esté modernizando, en realidad esta nueva postura está basada en circunstancias económicas, según la información. La Iglesia “está preocupada por la multiplicación de causas millonarias, como las ocurridas por los abusos sexuales en EEUU” y ante la posibilidad de una “avalancha” de procedimientos judiciales con pruebas de ADN incluidas. Así que ha preferido tomar la iniciativa.

Proteger los “beneficios eclesiásticos”
La Santa Sede estudia garantizar los derechos sociales a la mujer y a los hijos, “con una especie de contrato civil que no les excluya de la herencia, lo que permitirá que la prole reciba el apellido del sacerdote-papá, a la vez que éste continuaría ejercitando su ministerio”. Los hijos heredarían las propiedades personales del cura, mientras que los “bienes de beneficios eclesiásticos correspondientes a la Iglesia, seguirían en manos de ésta”.

                YA SABÍAMOS QUE EL CELIBATO SE INVENTÓ PARA EVITAR LA DISPERSIÓN DE LOS BIENES DE LA IGLESIA A TRAVÉS DE LA HERENCIA DE LOS CURAS. ¡ESTO DE AHORA NO ES MAS QUE UNA CONFIRMACIÓN GROTESCA DE AQUELLA MEDIDA Y UN GRAN ESCÁNDALO! ES EL RECONOCIMIENTO DEL AMANCEBAMIENTO DE MILES DE CURAS EN TODO EL MUNDO. ¿PODRAN DAR CLASES DE RELIGIÓN ESTOS CURAS O A ELLOS NO SE LES APLICARÁ EL DESPIDO COMO A LOS PROFESORES SEGLARES? ¿DARÁN LA COMUNIÓN A LOS DIVORCIADOS? PORQUE ESTOS CURAS AMANCEBADOS SEGUIRÁN DANDO MISA….

                Comentario a los comentarios:

                Señor Benedicto muchos palotes: entre Vd. y sus esbirros nos están tocando demasiado los “cojones” y no precisamente con el rasca rasca placentero que alivia picores.. ¿Por qué diablos (el diablo parece ser que es el único capaz de echar una mano) no cogen el toro por los cuernos de una vez, en lugar de andar poniéndole parches de Sor Virginia en la entrepierna? Ustedes siguen con la mentalidad que tenían los romanos y aplicando el “jus utendi et abutendi” a sus esclavos, a la vez que patronos, modernos que en este caso ha tocado a los curas.

                Curas que vivan, según ustedes, en concubinato no conozco la estadística, ni falta que me hace. A lo que ustedes tienen más que miedo, auténtico terror, es a tener que indemnizar a tantos miles que se han ido simplemente diciéndoles “hasta luego Lucas”, a tener que correr con los gastos del “arreglo anal y sus secuelas” que ha producido  tanto pederasta como anda suelto o se cobija en el “derecho de asilo” que de una u otra manera ampara y defiende la santa o puta casta meretriz. Para qué vamos a seguir con un largo etcétera que está en boca de todos y que solo ustedes desde su miopía y maledicencia pretenden desconocer… ¡¡¡ anda ya!!!…

                Les está saliendo mal, muy mal la jugada. El hombre de hoy ya no se cree las tonterías que papas, cardenales y obispos proclaman. En cuantos más idiomas las propaguen, más gilipolleces hacen correr de boca en boca para irrisión y mofa de la gente normal. En lugar de andar revolviendo tanta porquería y revolcándose en ella ¿por qué no entran a saco y a fondo en el tema del celibato opcional y la denuncia del canon 720 del actual concordato?, ¿o se dejan guiar, de una puñetera vez, por el Espíritu que sopló con fuerza renovadora en el Concilio Vaticano II y que como D. Quijote, de su lugar de la Mancha, no quieren ni acordarse?

                Humildemente me atrevería a darles un “filial” consejo: ¿váyanse a un curso de retiro patrocinado por el Opus Dei y se rascan, allí en la soledad y el silencio, los santos cojones?

el-vaticano-perjudica-la-salud               

Enrique Pérez Amez.

LA VACA ASTURIANA Y LOS CLERIGOS TALIBANES…

 

vacas2 … Mi amigo se hubiera creído la versión auténtica o no; de lo que sí estoy seguro es de que lo de la vaca le quedó clarísimo…

¿Qué haces por Asturias? Pregunta un amigo que me llama con  la sana intención de degustar unas deliciosas ancas de rana en La Bañeza. Pues mira… cosas del Espíritu Santo que a veces se transforma en rayo de sol atravesando un cristal (himen virginal) sin romperlo ni mancharlo; otras se marcha de juerga en compañía de Curro al Caribe dejando al pairo a Obispos y al Opus; éstos olfateando el asueto de la Paloma Sagrada… se lo escojoncian todo, hacen de las suyas y en menos tiempo que una monja tarda en rechazar un mal pensamiento… van y te destierran quedándose tan panchos. Cuando el Espíritu Santo –en quien no creen pues no saben qué cosa es- regrese del período vacacional ya le darán las explicaciones oportunas; a un anciano asexuado se le convence fácilmente, deben pensar los Rouco , Camilos y opusinos de turno..

Si prefieres otra explicación menos teológica pero más inteligible y vulgar: me pasó lo que a un ganadero de mi pueblo: a quien pilló la mujer en la cuadra, detrás de la vaca, subido a un taburete, con los pantalones caídos y el cinto en la mano; ¿qué haces Jacinto?, le petó su mujer con voz destemplada y cara enfurruñada… Jacinto rascándose la cabezota con la mano libre mientras que con la que sostenía el cinto se quitaba los mocos la contesta: pues mira Juliana: “dándole por el culo a la vaca, porque si te digo la verdad no lo vas a creer”.  Qué complicado es a veces explicar lo obvio: Jacinto sólo pretendía atar el rabo de la vaca al poste para que no le tirara el cubo de la leche. Esta versión, por lo vulgar, no parecía creíble; la de dar por el culo a la vaca, por lo complicada y la postura acrobática que implicaba tenía todos los visos de credibilidad.

Si a mí amigo le cuento que me desterró una curia diocesana –con el Obispo a la cabeza- inmisericorde, sin entrañas y lo que es peor sin una idea clara en la cabeza que diera pié al diálogo, en connivencia con unos sátrapas miembros del Opus insolidarios, retorcidos, mentecatos y serviles, como consecuencia de un libro y unos artículos que nunca leyeron: “las perlas no se pueden tirar a los cerdos” debió de decir un tal Jesús de Nazaret, de quien también son muy dados a hablar y decir que dijo cosas sin haberlo leído, ni tener puñetera idea sobre quién es. Mi amigo se hubiera creído la versión auténtica o no; de lo que sí estoy seguro es de que lo de la vaca le quedó clarísimo.

Enrique P. Amez

 

 

LOS VULNERABLES DEL OPUS DEI…

exterminio 1exterminio 2Evidentemente en 1928 no existían las telenovelas y las tertulias de la prensa del corazón donde se reparten “orgasmos”  y mandobles de todo tipo a boleo y sin conmiseración…; en eso consistieron precisamente los carismas fundacionales que Escrivá legó a sus hijos como herencia divina: el chismorreo, la calumnia, la hipocresía…

Los disidentes, o poco escrupulosos con las manías del Fundador y sus secuaces, son automáticamente segregados, apartados,… padecen una especie de gripe porcina capaz de contagiar a cuantos se les acerquen.

Ay del cura numerario!, que se niegue a entrar en el perverso círculo de la delación o que reaccione y rompa con él. Me refiero al cura que quiera ser fiel a Jesucristo y a la Iglesia y no al “espíritu de la Obra”: que no “informa de la gente” a él encomendada; que no pasa a los directores otro tipo de novedades; que aconseja actuar en conciencia y no por las indicaciones recibidas de la charla; que se niega usar la confesión para confirmar la autoridad de los/as directores/as; que no “pasa” en la confesión los avisos que la delegación o el concejo local le indican para ésta o aquel penitente.

 Ese cura será difamado y marginado, no se le darán labores apostólicas “importantes” de las que se quieran sacar vocaciones o dinero o ambas cosas; (Otro que irá “a confesar viejas” como decía un vicario regional, formado por Escribá, y añadía: “encárgale algún confesionario de viejas pobres para que se entretenga”). Y para más inri se le indicará expresamente a todos los del opus que se pueda, que no acudan a ese cura, ni para confesarse (con lo que aquello que dice el derecho interno que los socios podrán acudir a cualquier sacerdote numerario, queda en la nada).

 Tampoco lo dejarán acercarse al clero secular de la diócesis en la que trabaja y mucho menos a obispos ajenos a la prelatura. Ese cura tampoco dará clases o meditaciones en ninguna labor: “es que lía a la gente”, dirán. Lo difamarán en los ambientes eclesiásticos. Tratarán por todos los medios de mandarlo al siquiatra. A los laicos “de fuera” –y también a sacerdotes y obispos- se les dirá que don fulano está enfermo, deprimido o tiene surmenage. Si alguien lo nombra en una tertulia los demás cambiarán el tema o harán como que no oyeron. Algunos se intercambiarán miradas de complicidad como diciendo “nosotros sabemos lo que pasa”.

  Los directores/as hacen diagnósticos siquiátricos de las personas “que dependen” de ellos, también de sacerdotes, sin que les corresponda por oficio y sin ser médicos, difunden esos “diagnósticos” según convenga a las “necesidades de la Obra”, configurando con esta conducta inmoral verdaderos delitos contra la fama de las personas.

 Hace años viví en un centro con un sacerdote ejemplar, pero que no se dejaba dominar. Le encargaron labores lejanas, confesonario en urbanizaciones populares, de gente “común”. El cura se iba al amanecer y llegaba por la noche, el director lo perseguía con saña: que cumpliera el horario, que no se durmiera en las tertulias, que no viera ni llamara a nadie en la ciudad aunque fueran viejos amigos o parientes.

 Como el sacerdote en cuestión hizo amigos en razón de su encargo en la periferia, el director mandó a un numerario que dependía de él en su trabajo profesional y al que por eso podía coaccionar, a visitar a los amigos del cura, con el cuento de que el sacerdote no se encontraba en sus cabales. Gracias a Dios, los amigos del cura mandaron a por uvas al emisario y a su mandante. El emisario, pasado el tiempo, se fue del opus; ignoro si el cura sigue, de él no hablan mis relaciones opusianas.

 Ay del numerario/a! que no informe de todo lo que le cuentan los que hacen la charla confidencial con él/ella; o que diga honestamente a los que hablan con él/ella: “no me cuentes esto; sobre esto no me corresponde opinar”. Ese numerario será marginado. De ese modo algunos podrán dedicarse más a su profesión hasta que a algún iluminado de su centro o su delegación se le ocurra que ha caído en la “profesionalitis”, e intenten hacerlo resignar su trabajo y hundirlo en la miseria material y sicológica.

 Ay del supernumerario/a! que no cuente sus intimidades, las de su cónyuge, las de sus hijos, la de sus compañeros de trabajo, las de sus amigos, y que no cuente con detalle todos los pormenores de su ejercicio profesional, aún aquellas cosas que caen bajo el secreto de oficio. No contarán con él para nada y, por ejemplo, si lo tiene, perderá su trabajo en labores corporativas.

Salvador.

 

 

CUERPO DE LAS PAJILLERAS DE ROUCO…

                                                                           EL HOSPICIO DE SAN JUAN DE DIOS CURAN EL CUERPO Y ALIVIAN EL ALMA  (MALAGA, ESPAÑA)

 

 Desde entonces, tanto a soldados como a oficiales, les tocaba su “pajilla” diaria. Los resultados fueron inmediatos; El clima emocional cambió radicalmente en el pabellón y los temperamentales hombres de armas volvieron a departir cortesmente entre sí, aún cuando en muchos casos, hubiesen militado en bandos opuestos…

 

Sr. Cardenal Rouco: ¡¡¡ mire Ud. Si en lugar de rezar el rosario en familia, invento nada nuevo y de pérfidos resultados, volvieran las pajilleras, se acabaría con el botellón y los disturbios callejeros…!!! ¿Se anima a dar ejemplo?.“En diciembre de 1840, se autorizaba la creación (merced a una especialísima dispensa del Obispo de Andalucía) del Cuerpo de masturbacionPajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, de Málaga.

Las pajilleras de caridad (como se las empezó a denominar en toda la península) eran mujeres que, sin importar su aspecto físico o edad, prestaban consuelo con maniobras de masturbación a los numerosos soldados heridos en las batallas de la reciente guerra carlista española.

La autora de tan peculiar idea, había sido la Hermana Sor Ethel Sifuentes, una religiosa de cuarenta y cinco años que cumplía funciones de enfermera en el ya mencionado hospicio. Sor Ethel había notado el mal talante, la ansiedad y la atmósfera saturada de testosterona en el pabellón de heridos del hospital. Decidió entonces poner manos a la obra y comenzó junto a algunas hermanas a “pajillear” a los robustos y viriles soldados sin hacer distingos de grado.

 

Este éxito rotundo, se redundó en la proliferación de diversos cuerpos de pajilleras por todo el territorio nacional, agrupadas bajo distintas asociaciones y modalidades. Surgieron de esta suerte, el Cuerpo de Palilleras de La Reina, Las Pajilleras del Socorro de Huelva, Las Esclavas de la Pajilla del Corazón de María, y ya entrado el siglo XX, las Pajilleras de la Pasionaria que tanto auxilio habrían de brindarle a las tropas de la República.”

 

Enrique Pérez Amez.
 

Elogio de Sor Ethel
(Aunque durante este papado no está propuesta para hacerla Santa, quizá mas adelante)Sor Ethel Sifuentes terminó su labor yendo al baño de hospital para su acostumbrado ejercicio de lavarse las manos en una palangana de peltre con agua de rosas. Ese día había atendido a siete pacientes consecutivos que, entre el asombro y el estupor, se habían sentido en un oasis que los transportó de golpe a su temprana adolescencia y a la primera vez que se les pusieron los ojos en blanco ante el estruendo mudo del sexo en solitario.

La hermana pertenecía al Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, una piadosa iniciativa aprobada en 1847 por el Obispo de Málaga para atenuar los problemas de abstinencia sexual de los enfermos, y que según se afirma llegó a extenderse por España e incluso por varios países de América Latina. Esta noble institución católica, en la que no sólo participaron monjas sino también voluntarias laicas de diversa estirpe, ejercía la labor humanitaria y caritativa de vaciar las cananas de los enfermos con un sentido del pragmatismo que parece haber perdido (si es que alguna vez lo tuvo) el liderazgo vaticano, cuya postura sobre la  sexualidad, la fornicación, la homosexualidad, la masturbación y otros temas humanos parece como un fósil flotante en medio del mar de las secularizaciones.

Para las huestes de Benedicto XVI, en esto seguidoras de Juan Pablo II, la masturbación constituye en efecto un pecado degradante, un grave desorden moral que  afecta los resultados escolares, causa fracasos en el deporte y conduce a la neurastenia, algo que yo no escuchaba desde la época en que tiraba piedras por los solares yermos de La Habana. El Vaticano lo había establecido desde 1976: “El uso deliberado de la facultad sexual fuera de la relaciones conyugales normales, contradice esencialmente la finalidad de esa facultad” que traducida al lenguaje llano significa llenarse de hijos.

El Opus Dei, una especie de partido de vanguardia del conservadurismo católico, define a la masturbación como “la excitación voluntaria de los órganos genitales a fin de obtener el placer venéreo”, para después considerarla, acudiendo a la doble moral de la feligresía, como “un acto intrínseca y gravemente desordenado”, una idea escoltada por un sorprendente sentido de la exclusión: “el orgasmo, que es la sacudida que experimenta el cuerpo con la satisfacción del placer sexual, es un derecho exclusivo de los casados”, de manera que en el bosque de la sexualidad no tienen cabida los cazadores solitarios. Los únicos resquicios que se salvan de las llamas parecen ser las poluciones nocturnas, denominadas “conmociones orgánicas involuntarias” que no “pecan contra la pureza”, este último un concepto de claro sentido gnóstico. Pero es sobre todo una proyección de la humedad del celibato –si se cumple con ortodoxia–, vigente para los monjes en medio de un clima de escándalos sexuales que van desde la pedofilia del padre Oliver O´Graidy hasta la filmación de un sacerdote con una parroquiana de origen griego en las cálidas arenas de Miami Beach.

En Casos de conciencia. Diálogos entre el Duque de Rivas y don Antonio Alcalá Galiano, un texto del propio siglo XIX español, su autor se pregunta:

¿Habré yo pecado

que apagada ya la luz

y después de hecha la cruz,

en esta cama acostado

llevé, medio adormilado,

la mano hacia las pudicias

y empecé a hacerles caricias

y cosquillas sin cesar

viniendo el juego a parar

en llenarme de inmundicias?

Tal vez valdría la pena que el actual Obispo de Málaga, Monseñor Jesús Catalá Ibáñez, tenga en cuenta la soledad de esta estrofas y se decida a reciclar la labor solidario-asistencial de las pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios como un acto de justicia, reconocimiento y recordación de aquellas abnegadas trabajadoras de la salud pública que, como Sor Ethel Sifuentes, tanto hicieron por sus enfermos, “más turbados” que nunca por esas manos de seda que un día los llevaron a la Vía Láctea sin haber salido nunca de la Tierra.

Alfredo Prieto.
Ensayista y editor cubano. Reside en La Haban

 

 

Desde entonces, tanto a soldados como a oficiales, les tocaba su “pajilla” diaria. Los resultados fueron inmediatos; El clima emocional cambió radicalmente en el pabellón y los temperamentales hombres de armas volvieron a departir cortesmente entre sí, aún cuando en muchos casos, hubiesen militado en bandos opuestos.
Al núcleo fundacional de hermanitas pajilleras, se sumaron voluntarias seculares, atraídas por el deseo de prestar tan abnegado servicio. A estas voluntarias, se les impuso (a fin de resguardar el pudor y las buenas costumbres) el uso estricto de un uniforme; una holgada hopalanda que ocultaba las formas femeniles y un velo de lino que embozaba el rostro.

A ALCALA PUTAS, QUE VIENE SAN LUCAS…

prostituta… “El eclesiástico que incurriere en pecado carnal, ya sea con monjas, ya con primas, sobrinas o ahijadas suyas, ya, en fin, con otra mujer cualquiera, será absuelto, mediante el pago de 67 libras, 12 sueldos”.
Así 34 más. El que pagase podía desflorarse una virgen…

La búsqueda de la máxima rentabilidad de los mecanismos rituales de poder y control social, encontró un eficaz instrumento cuando la Iglesia católica medieval (en el siglo IX primero y avalada definitivamente en el XVI por el concilio de Trento) elaboró la doctrina de la transustantación; es decir el poder de los sacerdotes en transformar el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo sin que cambie su aspecto externo. Esto puso ante las masas de creyentes ignorantes y en manos de los sacerdotes un poder tan fascinante como rentable económicamente.

En el siglo XIII la invención del purgatorio (que tampoco aparece en los textos) fue clave para la venta masiva de indulgencias entre los católicos, un escandaloso negocio que alcanzó sus más altas cotas en el s. XVI con la Taxa Camarae.
La Taxa Camarae del papa León X es uno de los puntos culminantes de la corrupción humana. Es una tarifa promulgada en el año 1.517 con el fin de vender indulgencias, eso es perdonar culpas a todos cuantos pudieran pagar. No había pecado por horrible que fuese que no pudiese ser perdonado. En sus 35 artículos (demasiado extensos como para transcribirlos) se contemplan los más horribles delitos. El primero y para abrir boca dice así:
“El eclesiástico que incurriere en pecado carnal, ya sea con monjas, ya con primas, sobrinas o ahijadas suyas, ya, en fin, con otra mujer cualquiera, será absuelto, mediante el pago de 67 libras, 12 sueldos”.
Así 34 más. El que pagase podía desflorarse una virgen, cometer bestialismo, entregarse una monja a uno o más hombres, simultánea o sucesivamente o vivir en concubinato. El robo, el incendio, la violación, la sodomía, el asesinato de desconocidos o familiares (si se matan a varios el mismo día se pagará como uno sólo, y descuentos si se es reincidente), los malos tratos, ahogar a un hijo, la herejía, el contrabando, el hijo bastardo, el monje que quiera vivir con menos abstinencia, el ermitaño con una mujer… Todo será absuelto por dinero. Incluso se pagaba por anticipado para poder pecar después. Tope guay.

La iglesia asegura de que la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros. O sea que ¿envió a su propio hijo,  para salvar (de qué?) a unos seres que él mismo ha creado a imagen y semejanza? ¿Este sacrificio ha valido para algo? ¿Somos ahora mejores?
LA POBREZA DE LA IGLESIA: La iglesia llegó a ser dueña de la tercera parte de las tierras de Europa. A primeros de este siglo controlaba en España un 40% del capital y hoy en día El Vaticano con cuarenta hectáreas de extensión es el Estado económicamente más poderoso de la tierra y el mayor terrateniente privado del mundo.
Enrique Pérez Amez.